La Zonificación Ecológica Económica de Amazonas (ZEE), elaborada por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) y aprobada por el Gobierno Regional en diciembre del 2007, identifica las diferentes aptitudes del territorio amazonense.
ZONIFICACIÓN ECONOMIA ECOLÓGICA DE AMAZONAS (IIAP 2007)
APTITUD | PORCENTAJEDEL TERRITORIO |
producción agropecuaria | 17 |
recuperación (áreas degradadas), | 19 |
urbana o industrial | 0.08 |
lagunas | 0.01 |
protección y conservación biológica | 63.9 |
¿Qué nos indican estos porcentajes?La realidad geográfica y ambiental del departamento de Amazonas no permite, y quizás no permitirá, el desarrollo de actividades productivas a gran escala como la ganadería o la agricultura ya que solo el 17% tiene suelos de aptitud agropecuaria.
¿Esto una mala noticia?, No, al contrario, este estudio refuerza lo que ya muchos especialistas en el campo de la biología o la arqueología venían repitiendo hacia mucho tiempo: Amazonas es un departamento con potencial para actividades económicas alternativas como el turismo, el ecoturismo, la piscicultura, la silvicultura, la agroforestería y la promoción de sus servicios ambientales (por ejemplo, agua para generación de energía, para garantizar la seguridad alimentaria, etc.).
En el 2006, el proyecto PROCLIM del INRENA emitió un informe sobre los niveles de deforestación en Perú, mostrando los porcentajes de deforestación acumulada en cada departamento del país. Los resultados son elocuentes: Amazonas es, después de San Martín, el departamento con mayor porcentaje de área deforestada; hasta el año 2000 más de 1 millón de hectáreas fueron deforestadas en nuestro departamento, imaginemos que ha pasado desde el 2000 al 2009 con las olas de migración hacia zonas boscosas de Amazonas. Si contrastamos los resultados de la ZEE con los análisis de deforestación hechos por el INRENA, podemos concluir lo siguiente: Amazonas es un departamento con potencial de conservación, que deben ser promovidas a través de un enfoque de desarrollo sostenible. Sin embargo, también existe una alta tasa de deforestación, muy superior a la de cualquier otro departamento del país.
¿Qué podemos hacer para controlar estos procesos de pérdida de cobertura vegetal y a la vez brindar oportunidades de desarrollo local? Una de los formas es la creación de áreas de conservación, que combinen zonas intangibles (que pueden servir como “fuentes” de biodiversidad y recursos) con zonas de manejo de recursos naturales y servicios ambientales.
El año 2007 el Gobierno Regional de Amazonas y la Asociación Peruana para la Conservación de la Naturaleza (APECO), firmaron un convenio para desarrollar una propuesta de Sistema de Conservación Regional (SICRE) y seleccionar que áreas tienen prioridad para ser conservadas y deberían formar parte del sistema.
El objetivo del SICRE, en concordancia con la Estrategia Regional de la Diversidad Biológica de Amazonas, es asegurar la representatividad ecológica (que todos los ecosistemas/zonas de vida estén representados) y viabilidad de la diversidad biológica del departamento (lo mínimo necesario para conservar la flora y fauna), prestando especial atención a las cuencas generadoras de agua y a las posibilidades de manejo sostenible de los recursos y de los servicios ambientales.
Para identificar las áreas prioritarias para la conservación se utilizó tres niveles de análisis del territorio. Primero se hizo una selección de sitios en base a valores ambientales (disponibilidad de agua), de biodiversidad (flora y fauna endémica), culturales (arqueología) y belleza paisajística. La sobreposición de los sitios de mayor puntaje para cada uno de estos valores definió un conjunto de macro-zonas de interés para la conservación (Figura No1).

En un segundo nivel se hizo un análisis de la tenencia de la tierra de todas las macro-zonas definidas en base al análisis de valores y se definieron áreas potenciales para conservación regional o concesiones de conservación (tierras libres del estado) y áreas potenciales para la conservación privada (propiedades tituladas) (Figura No2).

El tercer nivel de análisis se basó en la representatividad ecológica, utilizando las zonas de vida como unidad de paisaje, de modo de priorizar sitios – que estando en las macro-zonas previamente definidas- representen las 15 zonas de vida y las 2 transicionales existentes en el departamento. Se utilizó como parámetros generales de representatividad tamaños mínimos superiores a 5000 ha y que comprendan más del 10% de la extensión total de cada zona de vida en el departamento.
Como resultado del conjunto de análisis descritos, se propusieron 8 zonas a ser conservadas dentro del territorio de Amazonas. Cada una de ellas contiene los valores de conservación descritos y al mismo tiempo, una o más zonas de vida. Si tan sólo se conservase eficazmente las 8 zonas habremos cumplido la tarea de proteger la biodiversidad, el agua, la cultura y una muestra representativa de todas las zonas de vida existentes en nuestro departamento. El siguiente paso será definir la viabilidad social para el establecimiento de Áreas de Conservación Regional (sobre terrenos del estado); e identificar a aquellas comunidades campesinas y nativas que ven en el establecimiento de un Área de Conservación Privada, una oportunidad de desarrollo para sus pobladores.
Nuestro planeta enfrenta hoy en día una amenaza gigante, el cambio climático, que hará que nuestros estilos de vida y la forma como hemos visto a nuestro mundo cambien drásticamente. Sin embargo, la implementación de estrategias eficientes de mitigación y adaptación al cambio climático podría aminorar algunos de sus efectos negativos. Una de la formas de mitigación es la conservación de áreas naturales.El Gobierno regional ya dio un importante paso al dar la Ordenanza Regional N° 235, por la cual se aprueba el Sistema de Conservación Regional de Amazonas, siendo los siguientes pasos la definición institucional del mismo y la consiguiente aprobación para su implementación.
Dada la importancia estratégica de las Áreas de Conservación en el desarrollo de una región como Amazonas, es importante dar a conocer ampliamente el SICRE tanto a las autoridades políticas o científicas de la región, como a los pobladores en general, sólo así podremos conservar nuestro futuro